El Godox AD200 Pro II es la última evolución de uno de los flashes más populares. Mantiene el mismo formato compacto, cabezal intercambiable y la potencia que hicieron del AD200 original y del AD200 Pro favoritos entre fotógrafos de retrato, pero añade mejoras que lo hacen aún más práctico.
Tengo las dos versiones anteriores, y aunque no necesitaba otro más, el Pro II me pareció la excusa perfecta para lanzarme con un nuevo proyecto documental.

Por qué es interesante
La serie AD200 siempre ha sido ese punto intermedio entre los speedlights pequeños y los flashes de estudio más voluminosos.
Los speedlights son compactos y permiten trabajar rápido, pero tienen poca potencia y una luz dura y direccional por su cabezal fresnel. Los flashes de estudio como el AD300Pro o el AD400Pro ofrecen más potencia, pero a costa de la portabilidad.
La línea AD200 logra ese equilibrio perfecto: ligera, fácil de transportar y con suficiente potencia para retratos.
Tiene un cabezal de bombilla descubierta, tiempos de reciclado rápidos y potencia suficiente para disparar con confianza en exteriores durante la hora dorada sin intentar competir con el sol.
El Pro II va un paso más allá, mejorando lo que ya funcionaba y solucionando pequeñas molestias que llevaban tiempo pendientes.
Mejoras clave que realmente importan
La novedad más importante es la luz de modelado en el cabezal de bombilla descubierta.
Es un cambio importante: te permite previsualizar la dirección de la luz y también ayuda al enfoque en situaciones de poca luz. Además, el LED tiene temperatura de color ajustable, lo que abre opciones creativas para esquemas de luz mixta o incluso para uso en vídeo ligero.
La gestión de batería sigue siendo muy buena, aunque la luz de modelado reduce ligeramente la autonomía. Por suerte, todas las baterías del AD200 siguen siendo compatibles, así que es fácil tener repuestos.
El nuevo cargador compacto es otra mejora acertada. Por fin es realmente cómodo para viajar, lo suficientemente pequeño como para meterlo en la mochila sin pensarlo.
A nivel técnico, la potencia mínima baja hasta 1/512, lo que da un control más fino para ajustes sutiles. Los tiempos de reciclado son un poco más rápidos y la estabilidad de potencia ha mejorado, algo que se agradece en sesiones largas o en entornos cambiantes.
Uso en el mundo real
He usado el Pro II principalmente para retratos ambientales, dentro de un proyecto en curso documentando espacios de trabajo de gente que trabaja con objetos de otra época.
Combinado con el trigger X3 o X3 Pro, se integra perfectamente en mi equipo. La bombilla desnuda sigue dando el tipo de luz que más me gusta: suave, natural y uniforme, sobre todo cuando la uso con modificadores grandes.
En interiores es perfecto. En exteriores se defiende bien como luz de relleno o luz direccional suave cuando el sol está bajo. No está pensado para competir con el sol de mediodía, pero ofrece resultados consistentes y favorecedores para retratos reales.
Qué podría mejorar
Hay algunas cosas que Godox podría pulir:
- Ofrecer softboxes más grandes para bombilla descubierta que no bloqueen la luz de modelado
- Añadir bombillas con distintas temperaturas de color, como una opción de 3200K para interiores cálidos
- Seguir desarrollando accesorios específicos para este formato, porque realmente lo merece
Conclusión
El Godox AD200 Pro II no es revolucionario, pero es una evolución muy bien hecha.
Si ya te gusta el sistema AD200, esta es la mejor versión hasta ahora.
Compacto, versátil y fiable, sigue siendo el flash perfecto para viajar y hacer retratos si buscas potencia real sin cargar con equipo voluminoso.