Godox iT32 Pro: ¿debería ser tu primer flash?

Mucha gente se arrepiente de haber comprado el Godox iT30 Pro ahora que ha salido el iT32. Y es normal.

Por unos cien euros, el iT32 ofrece más potencia, un cabezal giratorio y un sistema magnético que te permite pasar de flash en cámara a fuera de cámara en cuestión de segundos, gracias al disparador X5 que viene incluido. 

Letwell me ha enviado el iT32 Pro para esta review, pero llevo más de diez años usando flashes Godox. Estas son mis impresiones sinceras después de probarlo.

Tamaño y concepto general

El iT32 sigue siendo muy compacto si lo comparamos con un flash tradicional, aunque es claramente más grande que el iT30. Y ese tamaño extra no está ahí por capricho.

El cabezal giratorio cambia por completo cómo se puede usar el flash sobre la cámara. Ahora puedes rebotar la luz en el techo o en una pared sin accesorios adicionales, que era una de las grandes limitaciones del iT30.

No me gusta disparar el flash directamente a la cara de la gente. La luz es dura y poco favorecedora. Solo con rebotar el flash ya consigues un resultado mucho más agradable, y el iT32 por fin lo pone fácil.

Eso sí, hay que ser realistas. Con un número guía de 18, este flash tiene la potencia justa para trabajar a plena potencia en interiores con techos bajos o paredes blancas. En cuanto cierras diafragma o te mueves a espacios más grandes, vas al límite.

El tiempo de reciclado ronda el segundo y medio a máxima potencia, y la batería da para unos 500 disparos. Para un flash tan pequeño, es un rendimiento más que decente.

Disparo discreto y TTL

Uno de los grandes puntos fuertes del iT32 es lo discreto que es. No da la sensación de “fotógrafo profesional con equipo grande”. Montado en una cámara compacta como la Sony A7C II, pasa bastante desapercibido en situaciones cotidianas.

Este no es un flash pensado para fotógrafos de boda o trabajos profesionales exigentes. Simplemente no tiene la potencia que esos escenarios requieren. Pero para encuentros pequeños, eventos informales o proyectos personales, funciona muy bien.

Aquí el TTL juega un papel clave. El flash mide la luz a través del objetivo, se adapta mientras te mueves y te permite ajustar la exposición de menos tres a más tres. Una vez lo tienes en su punto, dejas de pensar en ajustes y te centras en disparar.

Sistema magnético y uso fuera de cámara

La función más interesante es el sistema magnético. El flash se separa fácilmente de la zapata, que en realidad es el propio disparador. Puedes pasar de flash en cámara a fuera de cámara en segundos.

Eso sí, la luz directa sigue siendo dura. El pequeño difusor de plástico incluido ayuda un poco, pero no hace milagros. Si tu idea es usar este flash fuera de cámara, añadir un softbox pequeño marca una diferencia enorme y es la forma sensata de usarlo.

Una cosa que conviene cambiar nada más sacarlo de la caja es el rango del disparador. Por defecto viene configurado de uno a cien metros, lo cual no tiene mucho sentido si sujetas la cámara con una mano y el flash con la otra. Ajustarlo a cero–treinta metros tiene más sentido.

HSS y límites de potencia

El iT32 es compatible con HSS, lo que te permite disparar a diafragmas abiertos en exteriores y superar el límite de sincronización del flash. En la Sony A7C II, ese límite es 1/160.

En invierno o en condiciones de poca luz exterior, el HSS es usable. Pero conviene recordar que el HSS reduce aún más la potencia, y este flash no va precisamente sobrado. Funciona, sí, pero dentro de unos límites muy claros.

Disparador, controles y compatibilidad

El disparador X5 viene incluido con el flash y también se vende por separado. Si usas cámaras de distintas marcas, es un punto a favor, porque los disparadores adicionales son relativamente baratos.

Godox afirma que el X5 puede controlar otros flashes, pero la realidad es más limitada. No puedes ajustar la potencia desde el disparador. Si otros flashes están en el grupo A, disparan al hacer la foto, pero con la potencia que tengas configurada directamente en cada uno.

El iT32 también puede funcionar como disparador para varios grupos, pero la experiencia no es buena. Los controles son lentos y solo puedes bajar hasta 1/128. Si controlar varios flashes es importante para ti, tiene mucho más sentido usar un disparador dedicado como el X3 o el X3 Pro.

Con esos disparadores puedes controlar completamente el iT32, incluida la luz de modelado, que también incluye este flash. Incluso puedes hacer que se apague automáticamente al disparar para que no interfiera.

Accesorios y pequeños detalles

El flash incluye una base magnética que permite colocarlo como luz de acento o montarlo en un trípode mediante un adaptador de rosca estrecha.

También vienen dos filtros de color magnéticos, uno medio y uno completo, pensados para igualar la luz del flash con iluminación artificial cálida en interiores. Hay otros colores disponibles si los necesitas.

El cabezal incluye además un difusor gran angular y una pequeña tarjeta de rebote.

Conclusión

El iT30 es más pequeño, y para algunas personas eso por sí solo puede ser motivo suficiente para preferirlo. Pero para la mayoría de usuarios, el iT32 es un flash más completo y mucho más usable.

No es potente y no está pensado para esquemas de iluminación complejos ni para trabajos profesionales exigentes. Y no pasa nada, porque no es su objetivo.

Como primer paso en la fotografía con flash, el iT32 tiene mucho sentido. No necesitas comprar un disparador aparte, funciona nada más sacarlo de la caja y es fácil de llevar siempre encima.

Si ya tienes flashes más grandes, habrá muchas situaciones en las que prefieras dejarlos en casa y llevar solo este.

Pero si sabes desde el principio que necesitas más potencia, dar el salto directo a algo como el V480 es una mejor decisión, teniendo en cuenta que es más grande y requiere un disparador aparte.

En mi caso, el iT32 sustituye al iT30 como el flash que llevo a todas partes.

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